“Todos lamentamos cuando Gas del Estado cerró sus puertas y notamos cómo lo iban desmantelando año tras año”

Fito Schuller, visitante fiel de Hueche Ruca, cabaña fundada por el Padre Aníbal Coerezza, lindera del ex complejo de GDE; nos cuenta la historia de los vecinos del Centro de Vacaciones y de la relación que mantenían ambos predios. 

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Hueche Ruca – Foto tomada por María José López Basavilbaso

Para Fito Schuller, Hueche Ruca, la cabaña del Ateneo Juventus (perteneciente al Obispado de San Isidro), y Mascardi es su segundo hogar. Ama tanto el lugar, que no solo lo visita cada verano, sino que además creó un grupo en Facebook llamado Te queremos Hueche Ruca!, en el que se comparten fotos y recuerdos.  Además, en esa red social se pueden encontrar relatos escritos por Fito donde cuenta anécdotas y vivencias compartidas, en una suerte de aporte a la memoria colectiva.

Mascardi está lleno de historias que enamoran, que nos llenan de nostalgia, pero también de inspiración. Casi podríamos decir que gran parte de la historia de Mascardi tiene que ver con sueños que, con mucho esfuerzo, se hicieron realidad.

Foto tomada en los primeros años del Centro de GDE, desde la segunda entrada. Detrás de la Cabaña de Funcionarios se puede ver Hueche Ruca

Foto tomada en los primeros años del Centro de GDE, desde la segunda entrada. Detrás de la Cabaña de Funcionarios se puede ver Hueche Ruca

En este sentido, tanto el ex campamento turístico de Gas del Estado, como Hueche Ruca, tienen la similitud de haber nacido y progresado, gracias al anhelo y al trabajo de seres excepcionales que buscaron un escenario privilegiado como lo es Mascardi, para que muchas personas pudieran llevarse el invalorable regalo de pasar un tiempo allí, en contacto con la naturaleza, reforzando valores que tienen que ver con lo comunitario, la solidaridad y con el compartir. Tal es así, que esto no solo sucedía al interior de cada institución, sino también en la relación que construyeron entre ambas.

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Foto tomada desde el complejo de GDE, puede verse parte de Hueche Ruca, cuando ambos predios se visualizaban al estar la ligustrina que los separa apenas crecida.

Una de las narraciones de Fito está dedicada al Centro de Vacaciones de Gas del Estado. Vale la pena evocar su recuerdo.

“Al principio y durante muchos inviernos, nuestro único vecino era Gas del Estado. En esos tiempos era un complejo turístico lujoso, con muelle y embarcadero propio.Envidiábamos sus sábanas de 200 hilos, su cocina modelo de acero inoxidable, su vajilla importada, con platos de filigranas. También sus jardines con rosales de diversas especies y distintos colores que aún hoy luchan por sobrevivir. Realmente nos sentíamos los vecinos pobres, pero a decir verdad, tener a Gas del Estado cerco de por medio, era muy valioso.

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Contingente de Hueche Ruca tomando sol en el lago, en tiempos donde la Gas del Estado tenía botes y la Botera en el muelle. – Foto de Te queremos Hueche Ruca! –

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El camión de Gin Gin que transportaba en los primeros años a los grupos de acampantes de Hueche Ruca. Detrás puede verse parte de Gas del Estado.

Con ellos compartimos la fuente de agua potable, arriba del cerro Pelado, que todavía hoy nos permite usar agua sin ahorrar, pues viene del remanso de un arroyo que de todas formas va a parar al Lago Mascardi. Además, fuera de la temporada, nos cuidaban la cabaña y durante el verano, nos prestaban el teléfono ante una emergencia, nos facilitaban la botera del muelle para celebrar la misa los días de mucho frío y hasta nos cruzaban en sus botes a la otra orilla del lago, cuando íbamos a acampar a la Laguna Llum. Todos lamentamos cuando Gas del Estado cerró sus puertas y notamos cómo lo iban desmantelando año tras año”.

Ironías del destino, una foto actual de Mascardi en el kilómetro 33 y medio nos deja la alegría de ver a Hueche Ruca, consolidada, bien cuidada, con más cabañas y el contraste amargo de un ex Gas del Estado cuasi abandonado y en creciente deterioro. No obstante, afortunadamente, persiste un vinculo solidario entre los “vecinos pobres”  – en términos de Fito – y quienes estamos intentando reactivar el Centro de Vacaciones.

Cambiando un poco el foco, más allá del valorable testimonio de Fito acerca de lo que sucedía en épocas donde el complejo de Gas estaba en su mejor momento, resulta enriquecedor y motivador conocer de la mano de este amante de la zona, la historia de la vecina cabaña amiga, Hueche Ruca.

Para conocer más sobre Hueche Ruca, leer: Hueche Ruca a través del relato de un huésped crónico.

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