El por qué de este blog.

La memoria se asemeja al viento que trae y lleva olores, objetos, polen.
Cambia las cosas de lugar y, al mismo tiempo, las rescata del lugar donde se encuentran
”.
(Teresa del Valle, antropóloga)

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Quien alguna vez haya visto este lugar lleno de vida, color y movimiento, no podrá evitar la impotencia amarga y triste al verlo convertido hoy en una foto desteñida. Años de construcción, esfuerzo, trabajo, alegría, quedaron cubiertos por la sombra del saqueo y el abandono.  Cuántos de nosotros pasamos y tomamos desde afuera las mismas fotos, año tras año. Año tras año, cada vez más desmejorado, con un muelle del que solo quedan vestigios.  Año tras año, y cada vez se torna más inverosímil pensar en lo que fue.

Yo me crié en este lugar, y no sé por qué motivo, fue en este año que decidí no resignarme a seguir pasando y lamentarme. El Centro de Vacaciones Lago Mascardi fue el escenario perfecto de una infancia privilegiada, atípica y feliz. Fueron siete años que marcaron una impronta en mi vida y en la de mi familia. Siete años, en los que viví momentos inolvidables, en los que configuré mi identidad. Siete años en los que me enamoré de cada rincón de este lugar. Es en nombre de este amor irrenunciable que quiero volver a reconstruirlo aunque sea en principio, de manera simbólica.

Recuperar las piezas perdidas de su historia, ganarle la batalla al olvido. Recoger y compartir anécdotas, imágenes, reflexiones, sensaciones, sentimientos, percepciones del colectivo humano que lo constituyó. Recordar los nombres de todos aquellos que fueron parte, desde los trabajadores, sus familiares, vecinos hasta los que disfrutaron de alguna o varias estadías. Rendir homenaje a aquellos que en la década del 60 aunaron esfuerzos en pos de un sueño que hecho realidad nos regalo a todos los que pasamos por allí mucho aprendizaje, momentos imborrables, vínculos con seres que quizás perduran hasta estos días.

El sociólogo Maurice Halbwachs asegura que la memoria colectiva retiene lo que todavía está vivo o es capaz de permanecer vivo en la conciencia del grupo que la mantiene y pone al lenguaje como factor clave para la construcción, mantenimiento y comunicación de contenidos y significados de la misma.

Volver a hablar de Mascardi, de la etapa de Gas del Estado a pleno turismo y vacaciones felices es un intento de no solo compensar el descuido que sufrió estos últimos años, sino también de volver hacer aparecer el espíritu y la identidad de aquella época. Por este motivo, escribo este blog. Mascardi merece salir del ostracismo. Su historia y lo que fue merece ser contada y recordada pero no de manera contemplativa como pieza de museo. Quizás sea demasiado ambicioso o utópico, pero permítanme invitarlos a construir una memoria viva, con vocación de catapulta, como diría Eduardo Galeano, que no reniega de la nostalgia, pero prefiere la esperanza, que busca ser puerto de partida, no de llegada.  Sin memoria no podemos reconocernos en lo que fuimos alguna vez, en lo que somos y en lo que podríamos llegar a ser en un futuro.

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