Notas

Carlos Meléndez: “Vacaciones Felices nos mantuvo siempre ‘a la vanguardia’, fuimos ejemplo a imitar por empresas privadas y por organizaciones sindicales”.

El queridísimo Profesor Carlos Meléndez, emblema de “Vaca Feli”, nos cuenta acerca de las colonias de Gas del Estado y de su recuerdo de Mascardi.

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Tapa de cuadernillo de Vacaciones Felices. El avión no es casual, muchos niños eran trasladados en ese medio de transporte.

¿Cómo llegó a Gas del Estado y a ser organizador de Vacaciones Felices?

En los primeros años -1960 a 1965- de la Organización de Acción Social como un Departamento de la Gerencia de Relaciones Humanas, se contrataba a Profesores de Educación Física por recomendación “boca a boca”. Así, Alberto Laiño -Gerente de RH en 1960- conoció a Edvin Karlsson, este conectó a Manuel Sanchez quien a su vez se comunicó con Atilio Etchezar que llamó a Gustavo Morales y le pidió una lista de profesores para trabajar en la colonia de Médanos. Allí fue que aparecimos: Miguel Barceló, Rodolfo “Cacho” Blanco, Martha Ruiz de Erenchun, Yolanda Estarellas y yo.
Así, en 1963 estuve en Médanos; en 1965 y 66 en Chelforó y en 1968 y 69 en el Campamento “Las Jarillas”, de Córdoba. En Marzo de 1969 Manuel Sanchez me invitó a integrarme al equipo que se desempeñaba en las oficinas de la calle Alsina. Demoré en darle la respuesta y recién en Octubre de 1969 ingresé a la empresa para trabajar en la organización de Vacaciones Felices, bajo la dirección de Manuel Sanchez.  Años después se produce el ascenso de Manolo a la conducción de Acción Social y yo quedo a cargo de Vacaciones Felices. Esto quizás ocurrió en 1974.

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Cancionero de `Vaca Feli´ con algunas de las canciones de las Colonias. (Click en la imagen para agrandar)

¿Cómo funcionaba Vacaciones Felices? ¿Cuáles eran los objetivos de las colonias de los hijos de los trabajadores de Gas del Estado?

Vacaciones Felices invitaba a todos los hijos de los agentes de Gas del Estado, entre 6 y 17 años, a participar en un contingente de 15 días, durante el verano, en algún lugar de nuestro país. Las colonias estaban conducidas por profesores de educación física que hacían participar a los chicos en toda una gama de actividades físicas, recreativas, expresivas y sociales, acordes con la edad. Se reconocían dos “especialidades”: la colonia para niños de 6 a 12 años y el campamento para adolescentes de 13 a 17 años.

En cuanto a los objetivos – el profesor citó de manera textual, las redacciones consensuadas en los equipos de trabajos -. “La experiencia que el niño/joven debe concretar, estará realizada en un entorno de seguridad y que a la vez le permita:
a) Convivir en grupo coeducativo, con respeto y compromiso de conocer y cumplir lo deberes y derechos, en un marco democrático.
b) Permanecer y disfrutar en pleno contacto con el medio ambiente natural y social.
c) Actuar con alegría, gozando de una diversión sana en un ambiente recreativo organizado.
d) Encauzar la individualidad, acrecentando la autenticidad de todos sus actos”.

¿Quiénes fueron los creadores e impulsores de la iniciativa y cómo surgió la idea de realizar colonias de vacaciones?

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Primer Libro de Actas

El Gerente de Relaciones Humanas, el Señor Alberto Laiño, hace una invitación a un grupo de jóvenes recién egresados del INEF “Manuel Belgrano” de San Fernando. Solo uno de ellos se muestra interesado, estoy hablando de Edvin Karlsson. En una entrevista le manifiesta su deseo de organizar una colonia de vacaciones, pero le aclara que no tiene ni idea de cómo hacerlo. A Karlsson le interesa y le formula una propuesta. Laiño la acepta y le allana el camino para implementarla a fines de febrero de 1961, en el Centro Deportivo Tigre. Laiño se encarga de invitar personalmente a empleados conocidos o relacionados con él. Consigue que 27 niños de ambos sexos sean los primeros participantes de un contingente de 15 días. Al año siguiente se amplió la oferta a dos centros: Tigre y Chelforo y en 1963 se ponen los cimientos: cuatro colonias en Tigre, Chelforó, Médanos y Conesa y un campamento en una quinta del profesor Canavessi en San Carlos de Bariloche.Tres contingentes de 15 días en cada lugar con niños provenientes de todo el País.


¿En qué consistía su trabajo en Vacaciones Felices?

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Grupo de Vacaciones Felices. Detrás la casilla de los baños.

Me desempeñé en distintos centros y funciones. Cuando ingreso a la empresa, a las oficinas de Alsina, mis tareas consistían en organizar las necesidades de cada centro, solicitar las contrataciones de personal, transportes, alimentos y materiales necesarios para el funcionamiento. Paralelamente, debí  repensar la inscripción y la revisión médica (que involucraba vacaciones Felices, Club de Niños de Tigre y Punta Lara) con los correspondientes grupos de profesores y los recorridos de micros. Todo ello fue evolucionando, modificándose y debimos mantener cursos de actualización y perfeccionamiento para los docentes “estables” y contratados. Todo ello dentro de un equipo de trabajo dirigido primero por Manuel Sanchez y luego a mi cargo.

¿Cómo evalúa la experiencia? ¿Qué fue lo que más le gustó?

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Grupo de Vacaciones Felices, detrás el Cerro de los siete colores

La experiencia fue única e irrepetible. Logramos darle una dinámica y una continuidad que nos mantuvo siempre “a la vanguardia” de este tipo de organizaciones. Fuimos ejemplo a imitar por empresas privadas y por organizaciones sindicales. Año a año, avanzamos con propuestas pensadas y discutidas y muchas veces experimentábamos en un centro, algunos lineamientos “nuevos” que luego de ser evaluados y corregidos, se aplicaban en todos los demás. El “equipo” que hacia ello, estaba compuesto por los Directores y Vicedirectores de todos los centros con quienes hacíamos dos reuniones anuales, en los meses de agosto y diciembre, amén de mantener fluidos contactos epistolares y telefónicos. Todo ello me encantó. También puedo decir qué no me gustó! Cuando sufrimos la inclusión de personas sin formación docente que intentó aprovecharse de nuestros conocimientos y nuestra organización para poner en prácticas otras ideas, sin fundamentarlas y sin trabajar para ver las bondades de su implementación. Un solo ejemplo bastará para identificar esas inclusiones: Una temporada desde una gerencia modificada políticamente, se nos impuso la división de sexos a partir de los 15 años. O sea, nos exigieron que los tres campamentos mayores, 15, 16 y 17 años se organizaran con sexos separados.  Eso fue horrible.

¿Personajes que recuerde, rescate o valore por algún motivo?

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Chicos de Vacaciones Felices saliendo de la Botera. Detrás la cabaña vecina Hueche Ruca.

Dentro de la actividad docente, todos los Profesores de Educación Física que fueron Directores y Vicedirectores de centros. Dentro del apoyo administrativo, los múltiples agentes de la empresa que se brindaron en cuerpo y espíritu a acompañar colaborando intensamente con los equipos docentes y desde el punto de vista médico, la legión de profesionales que nos acompañaron, apoyaron y ayudaron a corregir rumbos. Fueron base indiscutible para tener grupos saludables, bien alimentados y bien cuidados.

¿Alguna anécdota que quiera compartir? 

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Cuadernillo de Vacaciones Felices con información de los diferentes destinos. (Click en la imagen para agrandar).

Solo una y muy pequeña, para graficar con ello la diferencia que puede existir entre “formular una consigna” y los alcances del “implementación de una consigna”.

En uno de los primeros traslados desde Buenos Aires a las colonias del sur, se debían cumplir detenciones para almorzar y una de ellas se hacía en el emblemático parador “La Estrella” sobre la Ruta 3 a la altura de Azul, Provincia de Buenos Aires. La consigna era controlar que todos los niños (que en la oportunidad vestían mayoritariamente remera celeste y pantalón vaquero) subieran rápidamente a los micros para continuar el viaje. Los profesores cumplieron con su parte, pero el Director, que se había demorado abonando la factura de la comida, al trasladarse hacia las unidades, se encuentra con un niño de remera celeste frente al kiosco de revistas. “¡Que hace Usted acá!”- le espetó autoritariamente – “¡Rápido, vaya a su micro!”-. Como el niño lo miraba azorado e inmóvil, sin entender por qué le decían eso, el Director le repitió –“¡Rápido, vaya a su micro!”- y recién allí escuchó que juntando fuerzas el jovencito le decía con un hilo de voz: “Yo estoy con mi papá en aquel auto”. El Director, amoscado, llegó al micro y les explicó a los profesores que habían presenciado el incidente. “Prefiero que lleguen con algún chico de más…, nunca con uno de menos ¡Vamos que estamos atrasados…!!!”.

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Cuadernillo de Vacaciones Felices con información de los diferentes destinos. (Click en la imagen para agrandar).

En relación a Mascardi: ¿Qué nos puede contar como organizador?¿Cómo fue su experiencia allí?
Mi relación profesional fue “distinta” a la de otros profesores. Yo tuve la posibilidad de ser profesor de dos “cursos de Esquí”, pero no para enseñar a esquiar sino para conducir a los jóvenes “premiados”  con dicha posibilidad, en todo el entorno que significaba la convivencia en el centro. Cuando llegábamos a las pistas, nos convertíamos en “alumnos” a las órdenes de los instructores de esquí. Estuve formando equipo con Yolanda Estarellas, profesora de Mayores en el Centro Deportivo Tigre, y Jorge Romanelli, médico encargado de toda la relación de Vacaciones Felices con los servicios médicos.
Luego, tuve la responsabilidad de organizar un contingente con niños, hijos de obreros de Hidronor, empresa que construyó las represas de El Chocón y Cerros Colorados. En una relación que surgió no sé cómo, intentamos “vender” nuestra actividad al sindicato de dichos obreros. Se hizo esa sola experiencia.
Después, llegué al Centro Turístico como un agente más, acompañado por toda mi familia (cuatro hijos pequeños) y estuvimos prácticamente solos, acompañados por el profesor Ángel Anchordoquy, Director de Punta Lara, que estaba haciendo un reemplazo al Director del Centro Turístico.
Fueron tres situaciones totalmente distintas, pero en ellas pude disfrutar plenamente de la inmensa belleza natural del lugar y de las bondades de la construcción que Gas del Estado erigió allí. Es un lugar único.

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Dibujo del Primer Libro de Actas

¿Cree que en la actualidad se podría replicar una experiencia como Vacaciones Felices? 

En mi larga experiencia campamentil y, fundamentalmente, cuando me desempeñé como “profesor de profesores” en Vacaciones Felices primero y en el INEF “Romero Brest” después, fui acuñando una frase que usaré para esta respuesta: “En el mismo lugar, con los mismos chicos, con los mismos profesores, es imposible hacer dos campamentos iguales”.  Llevándolo a la pregunta sobre la actualidad, en la misma Empresa (o similares) con los hijos de los empleados, con profesores de Educación Física, podríamos hacer colonias y campamentos. Nunca serían iguales a aquellos por lo que dije en primer lugar, pero seguramente serían excelentes experiencias. Los niños y los padres y los gerentes quedarían todos muy conformes. Solamente haría falta trabajar sobre el tema, dedicar tiempo y esfuerzo, disponer de todo el dinero necesario (que puedo asegurar, no sería demasiado) y estoy convencido que podríamos hacerlo.

LO FIRMO. Soy Carlos Meléndez y estamos en el mes de abril de 2015.

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Hueche Ruca a través del relato de un huésped crónico 

Las palabras de Fito Schuller tienen el valor de quien vivió la experiencia, sin mediaciones, de fuente directa. Pero además, su discurso sabe a cuento de aventuras, de esos que se escuchan con atención y asombro,  que inspiran y emocionan. Aquí la historia de la vecina cabaña amiga de Gas del Estado, Hueche Ruca.

Camino de entrada a Hueche Ruca

Camino de entrada a Hueche Ruca


Los orígenes

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El Padre Aníbal Coerezza y su perro en el Lago Mascardi

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Los grandes hacedores de Hueche Ruca: El Padre Aníbal, Cecilia Stachon, “Mami” y Papi” Traverso y María.

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Homenaje al Padre Aníbal realizado por “Papi” Traverso. – Foto tomada por María José López Basavilbaso –

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Celebración del la misa a orillas del Mascardi.

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El emblemático y amplio salón de Hueche Ruca

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Cabaña pequeña construida en el predio. En sus primeros tiempos, los entonces caseros de Hueche Ruca, vendían allí artesanías y tenían además un taller.

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Entrada a Hueche Ruca

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La cabaña principal en la actualidad

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La cabaña principal en la actualidad

“Hace más de 50 años, un grupo de pibes acampábamos en la playa del Lago Mascardi. A cargo estaba un cura joven desbordante de energía, repleto de coraje y de proyectos -el padre Aníbal Coerezza-. Lo ayudaban a llevar adelante la difícil misión de controlarnos, un grupo de jóvenes que serían los mismos que continuaron a su lado durante décadas, incluso hasta los días de hoy, haciendo realidad cada una de lo que aparentaba ser una idea descabellada – de parte del conductor –“, rememora Fito y continúa: “Ese primer campamento en la playa fue muy especial. Tras el largo viaje en tren, desde Constitución hasta San Carlos de Bariloche en Clase Mochilera, con los asientos de madera, llegamos al fin a destino. Armamos las enormes y pesadas carpas de lona, mientras se planeaban actividades”.

“Fue en esos días que nuestro cura, ensoñado con un ocaso anaranjado sobre el lago, le dio la espalda, miró hacia lo que ahora es el predio de Hueche Ruca y exclamó: `Este es el lugar perfecto´. El padre  ya pensaba que era importante para los jóvenes, vivir un tiempo en comunidad y en comunión con la naturaleza y así, encontrarse a sí mismos y acercarse a Dios. De esta manera, nacía Hueche Ruca, la casa de los jóvenes”.

Hoy, a 53 años de ese sueño hecho realidad, la web oficial de Hueche Ruca postula: “Hueche Ruca aspira a ser un lugar en el que, a través del contacto recreacional con la naturaleza, sus huéspedes puedan gozar de la misma y crecer tanto en el plano personal como en el comunitario. Esperamos que bajo cualquiera de los modos de uso, los huéspedes puedan tener vivencias en torno a los valores que nos animan: el encuentro con uno mismo, la solidaridad, el respeto, el compartir, el diálogo, el descubrimiento y valoración del prójimo, la búsqueda y el encuentro con Dios”.

En el año 1962, el Padre Aníbal Coerezza consiguió un terreno en el kilómetro 33 y medio de la ruta 258, hoy ruta nacional 40, en el Lago Mascardi. Parques Nacionales cedió 3 hectáreas de tierras a cambio de un canon. Así, el Padre y un grupo de laicos encabezados por el matrimonio Traverso, construyeron la primera etapa de la Cabaña. Lo primero que se hizo fue el dormitorio de mujeres y la cocina. Fito resalta: “Aún hoy funciona una enorme cocina económica que en aquellos tiempos nunca se dejaba apagar”. Luego, se edificó el enorme salón comedor y en su extremo el dormitorio para los varones. En cada uno de los dormitorios podían dormir hasta 40 personas en las primeras camas de madera de 3 pisos. “Se sorteaba el piso superior, codiciado por todos donde descansábamos más cómodos en nuestras bolsas de dormir”, comenta Fito.

Desde el inicio de sus actividades en 1963, la Cabaña ha albergado personas y actividades de modo ininterrumpido. Los campamentos de verano, con varios contingentes de distintas edades, ayudaban a financiar los avances y las mejoras año a año. ”En épocas en que no existían las motosierras, he visto al legendario Papi Traverso con su serrucho, cortando troncos para revestir paredes o armar nuevas camas. Afortunadamente su vocación de servicio fue heredada por sus hijos y también por sus nietos, fieles colaboradores en Hueche Ruca hasta el día de hoy”.

“En los primeros años, la electricidad llegaba a ratos y los faroles sol de noche, eran nuestra salvación. Tampoco había agua caliente, por lo que al volver de algún campamento, en fila india no llevaban a duchar a otra cabaña cercana llamada `Suyai´, perteneciente a un colegio industrial. Pocos veranos más y ya teníamos un termotanque a leña, con duchas de 2 minutos por persona que fueron disfrutadas por todos”.

“En cuanto al baño, el famoso primer baño, estaba ubicado a unos 50 metros de la cabaña. Era una precaria casilla de madera con dos letrinas que todos intentaban mantener limpias. Era muy valiente el que, en medio de la helada noche, abandonaba su tibia bolsa de dormir y con su linterna llegaba con apuro a lo que llamábamos `El Tronador´. Pero con gran sorpresa, llegamos a un verano y encontramos enormes baños impecables, con duchas y todas las comodidades, incluyendo agua caliente permanente”.

“Al principio, la única manera de comunicación con Buenos Aires, de dónde venían los grupos, era hablando por radio en el Automóvil Club y luego desde Gas del Estado, por teléfono”.


Crecimiento

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Camino de entrada a Hueche Ruca, detrás Lago Mascardi.

Poco a poco Hueche Ruca se fue adaptando a los cambios del progreso. Según el sitio oficial de Hueche Ruca, en la década de los 80, se agregan habitaciones matrimoniales en la planta alta. En la década del 90 se suma un salón de usos múltiples y, en la última década, se refacciona la totalidad de la cabaña construyéndose dos cabañas familiares y transformando los dormitorios grupales de la planta baja en 4 departamentos con baño privado para 4-5 huéspedes cada uno.

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Hueche Ruca en las viejas épocas

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Entrada a Hueche Ruca, detrás, Gas del Estado.

En relación a esto, Fito explica: “Un invierno se construyó un entrepiso bajo el techo a dos aguas de la cabaña. Hasta entonces, las paredes de interiores llegaban solo a los tres metros de altura. No faltaba el audaz que se lanzara a recorrer el interior de la cabaña haciendo equilibrio sobre esas cornisas, incluso a medianoche para llegar a la codiciada despensa para sacar alguno de los sabrosos salamines que colgaban allí”.

“Una vez construido ese entretecho, dos personajes históricos de la cabaña, Pedro Medone y Roberto Strauss, decidieron que podían cambiar la estructura del techado. Y así, con criques de auto, improvisando, lograron grandes aleros para nuevas ventanas en el piso superior. De ahí hasta tabicar y hacer dormitorios individuales y algunos baños arriba. Y así quedó Hueche Ruca, tal como está hoy”.


La experiencia de formar parte

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Actual cartel

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Antiguo cartel de entrada

“En aquellas viejas épocas, al llegar de buenos aires, los contingentes se dividían en patrullas de 7 u 8 jóvenes. Las mismas rotaban cada día para realizar asignadas por los jefes de campamento y todos eran supervisados hasta en los más pequeños detalles por Aníbal y Cecilia…Y un matrimonio responsable intentaba sofocar lo incendios hormonales en los contingentes de adolescentes. Las tareas consistían en juntar la leña para el día, servir la comida, limpieza de la cabaña, arreglo del parque y la peor de todas, limpieza de los baños. Sin embargo, todo se hacía con alegría, aprendiendo a ser solidarios”.

“Temprano al amanecer, el propio Padre Aníbal nos despertaba a todos con la campana o, si había electricidad, con un Noble Wincofon, en el que tocaba un disco de vinilo con La Marcha sobre el Rio kwai o La Marcha de Radio Colonia. Muy de a poco, sus enormes dedos iban girando la diminuta perilla del volumen hasta hacerlo insoportable: `A desayunar!´. Mate cocido con leche y pan casero que nos horneaba un poblador vecino era la primer comida del día. Al que no se levantaba, lo tirábamos con bolsa de dormir y todo al medio del jardín. Luego venían los trabajos de patrulla y las salidas en excursiones de un día o de más, organizadas como campamentos volantes de dos noches, durmiendo en carpa. Al volver, ducha veloz y algún vez, caminata hasta la estafeta a buscar correspondencia que mandaba nuestra familia; y de paso, una porción de torta muy casera en una casa que servían un rico té, llamada `Cielitos Azules´. Estaba cerca de la casa de la maestra que también era estafeta postal”.

“Todas las tardes además, inolvidables misas, con el telón de fondo del sol escondiéndose de a poco tras las montañas frente al Lago Mascardi”.

“El verano de 1.999 fue el último en la modalidad campamento. De ahí en más, a la cabaña van grupos de jóvenes, familias y muchos nostálgicos de las primeras épocas, entre los que me encuentro. Es una alegría encontrarme con nietos de pioneros de la cabaña, admirados por lo que sus abuelos y sus padres ayudaron a construir y perpetuar: el sueño del Padre Aníbal”.

“¡Cuantas vivencias llevo en mí de esas buenas épocas en las que en algunos veranos! Vivía en la cabaña durante todo enero y febrero, compartiendo los días con distintos grupos de diferentes edades. Tan maravillosos eran esos días en Hueche Ruca, que marcaron mi vida para siempre y aún hoy, cuando llegó cada verano a la cabaña, siento que llego a mi casa”.


Todas las citas sin especificar son de Fito Schuller. 

Web oficial de Hueche Ruca:

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“Todos lamentamos cuando Gas del Estado cerró sus puertas y notamos cómo lo iban desmantelando año tras año”

Fito Schuller, visitante fiel de Hueche Ruca, cabaña fundada por el Padre Aníbal Coerezza, lindera del ex complejo de GDE; nos cuenta la historia de los vecinos del Centro de Vacaciones y de la relación que mantenían ambos predios. 

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Hueche Ruca – Foto tomada por María José López Basavilbaso

Para Fito Schuller, Hueche Ruca, la cabaña del Ateneo Juventus (perteneciente al Obispado de San Isidro), y Mascardi es su segundo hogar. Ama tanto el lugar, que no solo lo visita cada verano, sino que además creó un grupo en Facebook llamado Te queremos Hueche Ruca!, en el que se comparten fotos y recuerdos.  Además, en esa red social se pueden encontrar relatos escritos por Fito donde cuenta anécdotas y vivencias compartidas, en una suerte de aporte a la memoria colectiva.

Mascardi está lleno de historias que enamoran, que nos llenan de nostalgia, pero también de inspiración. Casi podríamos decir que gran parte de la historia de Mascardi tiene que ver con sueños que, con mucho esfuerzo, se hicieron realidad.

Foto tomada en los primeros años del Centro de GDE, desde la segunda entrada. Detrás de la Cabaña de Funcionarios se puede ver Hueche Ruca

Foto tomada en los primeros años del Centro de GDE, desde la segunda entrada. Detrás de la Cabaña de Funcionarios se puede ver Hueche Ruca

En este sentido, tanto el ex campamento turístico de Gas del Estado, como Hueche Ruca, tienen la similitud de haber nacido y progresado, gracias al anhelo y al trabajo de seres excepcionales que buscaron un escenario privilegiado como lo es Mascardi, para que muchas personas pudieran llevarse el invalorable regalo de pasar un tiempo allí, en contacto con la naturaleza, reforzando valores que tienen que ver con lo comunitario, la solidaridad y con el compartir. Tal es así, que esto no solo sucedía al interior de cada institución, sino también en la relación que construyeron entre ambas.

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Foto tomada desde el complejo de GDE, puede verse parte de Hueche Ruca, cuando ambos predios se visualizaban al estar la ligustrina que los separa apenas crecida.

Una de las narraciones de Fito está dedicada al Centro de Vacaciones de Gas del Estado. Vale la pena evocar su recuerdo.

“Al principio y durante muchos inviernos, nuestro único vecino era Gas del Estado. En esos tiempos era un complejo turístico lujoso, con muelle y embarcadero propio.Envidiábamos sus sábanas de 200 hilos, su cocina modelo de acero inoxidable, su vajilla importada, con platos de filigranas. También sus jardines con rosales de diversas especies y distintos colores que aún hoy luchan por sobrevivir. Realmente nos sentíamos los vecinos pobres, pero a decir verdad, tener a Gas del Estado cerco de por medio, era muy valioso.

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Contingente de Hueche Ruca tomando sol en el lago, en tiempos donde la Gas del Estado tenía botes y la Botera en el muelle. – Foto de Te queremos Hueche Ruca! –

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El camión de Gin Gin que transportaba en los primeros años a los grupos de acampantes de Hueche Ruca. Detrás puede verse parte de Gas del Estado.

Con ellos compartimos la fuente de agua potable, arriba del cerro Pelado, que todavía hoy nos permite usar agua sin ahorrar, pues viene del remanso de un arroyo que de todas formas va a parar al Lago Mascardi. Además, fuera de la temporada, nos cuidaban la cabaña y durante el verano, nos prestaban el teléfono ante una emergencia, nos facilitaban la botera del muelle para celebrar la misa los días de mucho frío y hasta nos cruzaban en sus botes a la otra orilla del lago, cuando íbamos a acampar a la Laguna Llum. Todos lamentamos cuando Gas del Estado cerró sus puertas y notamos cómo lo iban desmantelando año tras año”.

Ironías del destino, una foto actual de Mascardi en el kilómetro 33 y medio nos deja la alegría de ver a Hueche Ruca, consolidada, bien cuidada, con más cabañas y el contraste amargo de un ex Gas del Estado cuasi abandonado y en creciente deterioro. No obstante, afortunadamente, persiste un vinculo solidario entre los “vecinos pobres”  – en términos de Fito – y quienes estamos intentando reactivar el Centro de Vacaciones.

Cambiando un poco el foco, más allá del valorable testimonio de Fito acerca de lo que sucedía en épocas donde el complejo de Gas estaba en su mejor momento, resulta enriquecedor y motivador conocer de la mano de este amante de la zona, la historia de la vecina cabaña amiga, Hueche Ruca.

Para conocer más sobre Hueche Ruca, leer: Hueche Ruca a través del relato de un huésped crónico.

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No a la venta del Centro de Vacaciones Lago Mascardi, ex Campamento Turístico de Gas del Estado

El Movimiento por la recuperación del Centro de Vacaciones Lago Mascardi, colectivo conformado por trabajadores de la industria del gas natural, ex agentes de Gas del Estado y sus familiares, se oponen a la venta del predio situado en el kilómetro 33 de la actual ruta nacional 40, ex-ruta 258.

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El predio en la época de Gas del Estado

El complejo construido por la empresa Gas del Estado a principios de los años 60, cumplió un rol fundamental en el área de acción social ya que fue escenario de campamentos recreativos para los hijos de los empleados de Gas del Estado y ofició también como hotel donde la gran familia de Gas pasaba sus vacaciones.

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El centro en la actualidad

Tras la privatización el centro quedó en manos la Unión del Personal Superior del Gas (UPS), sindicato que representa a los gerentes de esta industria. En los primeros años, luego de dicha privatización, el predio funcionó como hostería. Cabe destacar que, durante largo tiempo, el establecimiento mantuvo sus puertas abiertas pese a las reiteradas actas de constatación que recibió por distintas irregularidades y falta de habilitación para trabajar con turismo. Finalmente, la hostería cerró y desde entonces el complejo se encuentra en un creciente estado de deterioro y abandono. Todo el mobiliario y equipamiento dejado por Gas del Estado desapareció, al igual que el típico mangrullo y el muelle (construido y mantenido por la organización estatal), que en los años de esplendor del predio, permitía realizar la excursión lacustre a Tronador a través de  la empresa Turisur. Incluso en aquella época, la actividad del Centro de Vacaciones fue importante para la zona, ya que no solo empleaba a personas que vivían en Villa Mascardi, sino que además colaboraba con la gente del lugar, como por ejemplo poniendo a disposición el transporte del personal para el traslado de niños a fin de que asistan a sus respectivos colegios en la ciudad de Bariloche.

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Resultado de años de saqueo y abandono

Ante esta situación de desidia que lleva más de 20 años, trabajadores de la industria del gas natural, ex agentes de Gas del Estado y sus familiares se organizaron en un movimiento que busca recuperar el predio para ponerlo a punto y reactivarlo a fin de que vuelva a cumplir la función social para la cual fue construido.  Por este motivo el colectivo se opone a la venta del predio y advierte sobre la invalidez de los intentos de venta dado que el establecimiento fue cedido al gremio UPS tras una privatización ilegítima. Además, el movimiento argumenta que el complejo fue construido gracias a una cesión de tierras realizada por Parques Nacionales a la empresa estatal Gas del Estado.

Repercusiones de esta nota:

ANB Bariloche:
http://www.anbariloche.com.ar/noticia.php?nota=41856

Bariloche Opina:
http://www.barilocheopina.com/locales/11006-intentan-recuperar-centro-de-vacaciones-en-mascardi

El Cordillerano:
http://www.elcordillerano.com.ar/~tonny/index.php/actualidad/item/12873-no-a-la-venta-del-ex-campamento-turistico-de-gas-del-estado

Diario Digital Bariloche:
http://www.ddbariloche.com.ar/nota_Se-oponen-a-la-venta-del-Centro-de-Vacaciones-Lago-Mascardi.html

El Mensajero Digital: 
http://www.mensajerodigital.com/2014/04/no-la-venta-del-centro-de-vacaciones.html

El Bolsón Blog Noticias:
http://elbolsonblog.blogspot.com.ar/2014/04/vecinos-se-unen-para-evitar-la-venta.html

Radio Las Voces del Muro – Programa Otra Mirada: 

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Recordando Vacaciones Felices con el profesor Gabriel Baldi

Oriundo de Caseros, provincia de Buenos Aires. En los años de Vacaciones Felices fue parte de los centros de Médanos y Mascardi como profesor, vice y director. Desde 1986 vive en Bariloche donde dirige el colegio Don Bosco de la Ciudad. Hoy, Gabriel Baldi rememora su trabajo en las colinas y campamentos organizados por Gas del Estado. 

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Folleto de Vacaciones Felices

-¿Cómo llegaste a ser profesor de Vacaciones Felices?

Comencé trabajando en colonias de vacaciones de verano, como es habitual para cualquier estudiante de educación física.  Cuando me recibí, a fines de 1983, un profesor ayudante de didáctica, se acercó a hacerme una propuesta de trabajo con chicos  de poca edad en contingentes de verano que dependían de la Acción Social de Gas del Estado. El trabajo era interesante pero inexorablemente me tenía que instalar en el Barrio de Viviendas de Gas en Médanos, Provincia de Buenos Aires. Por supuesto, acepté! Fue así como en el verano de 1984 estuve a cargo de uno de los 4 grupos de chicos de 7 años. Fue una experiencia fabulosa. Yo vivía en una casa con 7 u 8 varoncitos y la profe mujer hacía lo propio en otra casa con la misma cantidad pero de nenas. En aquella época el centro de Médanos estaba dirigido por Abel Gardela y el matrimonio de vicedirectores, los Pilichodi que actualmente viven en Córdoba. Ellos vieron en mí un perfil acorde con la actividad de campamento (más que de colonia) con chicos más grandes. Por ese motivo,  ya en el tercer y cuarto contingente de ese mismo verano me pasaron a cubrir un grupo de campamento de chicos de 12 años. Al año siguiente, volví a Médanos ya directamente instalado como profe de campamento para chicos de esa edad. Algo de ruido habré hecho con los fogones y los grandes juegos en la naturaleza porque al año siguiente, ya estamos hablando del 86, me designan en Mascardi. En este maravilloso centro estuve hasta que desapareció Gas del Estado: como profe, como vice y por último como director. También  tuve un grupo de adultos con actividades similares a las que hacían los chicos, le llamamos “Turismo Aventura”. Fue tan solo un contingente pero la experiencia fue extraordinaria. Esto tuvo lugar al finalizar los 4 contingentes de chicos a fines de febrero, comienzos de marzo del 90 y después de eso, la nada misma, se acabó todo…

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Recuerdo compartido por el grupo de Facebook “Vacaciones Felices”.

– ¿En qué consistía tu trabajo en el campamento?

Los docentes de los campamentos estábamos a full las 24 hs. No solo estábamos atentos a las cuestiones didáctico pedagógicas, sino que también acompañábamos a cada chico/a desde lo vincular, social, familiar. Teníamos en cuenta hasta la parte clínica y médica por supuesto, en este caso, con el debido asesoramiento profesional. En cuanto a lo pedagógico, quienes idearon esta maravillosa propuesta de Vacaciones Felices (profesores tales como: Carlos Meléndez, Carlos Gutman, Miguel Ángel Barceló, Fernando Barrios), tenían todo muy armado en cuanto a conocimientos y habilidades a alcanzar por los chicos: desde la motricidad, técnicas campamentiles, conocimiento de la flora y la fauna del lugar, su geografía etc., conforme su edad y al centro. Mascardi pasó a ser “la frutilla de la torta” ya que el chico que se había iniciado en Vacaciones Felices a los 6 años en Punta Lara, pasaba al año siguiente a Médanos con 7, luego Conessa con 8, Chelforó con 9, etc. Algunos de estos centros se repetían como el caso de Médanos. También, en otros momentos funcionaron centro en Paraná, Mendoza y Salta. La cuestión es que, después de tamaña experiencia los chicos, finalizaban su aventura en Mascardi con toda la connotación que tenía ir a Bariloche.

ACAMPANTE DE ALMA PURA

Canción de Mascardi

En lo particular, mi experiencia fue fabulosa, porque además de vincularme con docentes y chicos de otras provincias, la sensación que a uno le dejaba era de permanente enriquecimiento por compartir una importante cantidad de horas, días con todos ellos. Definitivamente, en lo personal esta experiencia me marcó profesionalmente ya que me “agarró” crudo, recién recibido.

-¿Recordas algo del cronograma de actividades que hacían en Mascardi? ¿Podrías describirlo?

Los contingentes duraban 10 días. El día 10 del contingente nº 1 era el día 1 del contingente nº 2 ya que se usaba el mismo medio de transporte para realizar las movidas. El primer día era para realizar la instalación, el armado de grupos, en Mascardi armábamos 3.  Por la noche hacíamos la velada de bienvenida. Al día siguiente se comenzaba con la preparación del campamento volante que se hacía en el lago Guillelmo. Si eras grupo del 1, al tercer día salías de campamento, si eras grupo 2 salías al cuarto día y si eras grupo 3 salías de campamento cuando regresaba el grupo 1. Mientras tanto las actividades eran de corte recreativo, social cultural, deportivo y se hacían además excursiones: Tronador, Isla Victoria, Bariloche centro, Circuito Chico y Catedral. Desde el centro mismo, salíamos de caminata larga hasta la cabecera Norte del lago Mascardi, ascensión al cerro Pontonero que está detrás del complejo. El último día se lo llevaba el orden del equipaje individual y la preparación del fogón de despedida con las canciones, las rondas cantadas y bailadas, los sketchs, y como siempre la sorpresa que preparábamos nosotros los profes. Como por ejemplo el enano que  años más tarde popularizó Tinelli en sus programas y que nosotros lo hacíamos con mucho menor gasto de producción que él.

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Listado de equipaje. Fuente: grupo de Facebook “Vacaciones Felices”.

-¿Qué era lo que más te gustaba de Mascardi y de tu trabajo allí?

TODO!!!! A mí siempre me gustó lo que hacía, amo profundamente esta profesión y habiendo cumplido 30 años de docente, si tuviera que volver a elegir haría exactamente lo mismo.

-Alguna/s anécdota/s para compartir?

Podría estar horas y horas contándote, pero tal vez la más significativa es que en Mascardí conocí  al hermano varón que nunca tuve. Jose Ferreira, mendocino también, es un profe con el que compartimos mucho trabajo y hoy es el padrino de mi hijo mayor por lo que continuamos viéndonos. Ya es de la familia. Cuando por su trabajo en Mendoza viajaba a Buenos Aires, se quedaba en la casa de mis viejos aunque yo estuviera viviendo en Bariloche.  Lo mismo ocurre con los padres y familia de él para con nosotros. El vínculo y el afecto trascendieron a lo laboral.

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Recuerdo compartido por el grupo de Facebook “Vacaciones Felices”.

-¿Qué te gustaría que pasara con el centro de vacaciones?

Algo!!! Cualquier cosa que genere movimiento de chicos, de adultos con sus familias estaría muy bien antes que ver el estado de abandono en el que está. Siempre sueño con que me lo dejen usar por unos años para tenerlo como centro de campamentos del colegio, poder llevar otras escuelas y generar una movida cultural, vacacional social y recreativa.

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Mascardi en palabras de otro de sus visitantes: Eduardo Luis Dovgan

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Eduardo en el muelle de Mascardi.

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Eduardo y su pareja Emilse camino a la virgencita a los pies del Cerro.

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Eduardo en una de sus caminatas por la ex ruta 258, hoy 40.

Vivió toda su vida en “la república de Mataderos”, como suelen decir quienes residen allí. Entró en Gas del Estado en 1983 como técnico de instrumentos de medición. También desde ese mismo año, brinda parte de su tiempo a la docencia. Actualmente, combina su trabajo en Metrogas con el de preceptor turno noche en una escuela de la provincia de Buenos Aires. Por si fuera poco, en sus horas libres, junto a Osvaldo Curcio, convirtió una página de facebook en una especie de museo de GDE, recopilando fotos, documentos, videos; creando así  un espacio de encuentro de actuales y ex trabajadores de la industria del gas.

“Visité el Mascardi en enero de 1988, con mi esposa Emilse en nuestro viaje de luna de miel. Tenía ganas de ir por los buenos comentarios que escuchaba de mis compañeros de trabajo. Para ellos era un lugar de ensueño, cuando fui lo comprobé aunque superó mis expectativas.  Todo fue maravilloso: la calidez, el confort de las instalaciones; y la naturaleza que nos ofrecía lugares perfectos de paz y calma. Recuerdo levantarme por la mañana y ver el Cerro Catedral que en pleno enero mostraba un poco de nieve en sus picos.

No nos quedaba mucho tiempo libre, siempre había una excursión para hacer. Sin embargo, pudimos encontrar momentos para disfrutar de mates a orillas del lago o de alguna caminata por la ruta hacia el lado de El Bolsón.

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Emilse en la primer tranquera del centro.

El día que llegamos tuve la grata sorpresa de encontrarme con Rosa Pugliese, una compañera de trabajo que, también de luna de miel, había llegado al centro el día anterior. Se formó un lindo grupo con ella, su pareja y el resto de los huéspedes. Se respiraba clima de de confraternidad.

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Emilse en la segunda entrada de vehículos del centro.

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Eduardo en la segunda entrada de vehículos del centro.

Respecto a la gente que trabajaba allí, me acuerdo del administrador, Mario Castro y de los chicos de mantenimiento que cuidaban esos rosales impresionantes que había en el predio. La atención del personal fue muy buena, siempre dispuestos ante cada requerimiento. La última noche tuvimos una linda despedida, los chicos que trabajaban en el lugar nos agasajaron y luego se armó una guitarreada, me acuerdo que las voces de los que cantaron eran excelentes.

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Emilse en la segunda entrada de vehículos del centro.

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Foto tomada por Guillermo Pintos y compartida en el grupo Medición.

Ojala que el centro algún día vuelva al terruño. Al igual que todos los que formamos parte de la gran familia de Gas del Estado, me gustaría sacarlo del estado de abandono y recuperarlo. Quizás las agrupaciones gremiales y las empresas que obtuvieron el control del gas podrían intentar hacer que el centro de vacaciones vuelva al lugar del que nunca debió irse”.

Sobre Medición-Gas del Estado y Privadas

La página de Medición-Gas del Estado y Privadas vio la luz el 8 de julio de 2012, aunque sus orígenes habría que rastrearlos en 1986 cuando Eduardo Dovgan y Luis Marengo empezaron a crear “La Voz del Rioba”, nombre elegido para rendir tributo al personaje “Minguito” de Juan Carlos Altavista. A través de dibujos, Marengo y Dogvan, intentaban registrar de manera grotesca hechos puntuales de sus vidas laborales. El primero oficiaba de dibujante, el segundo se encargaba de los textos.

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1988 – Enero en Catedral – Rosa Pugliese, dos compañeras de viaje y Emilse.

Con el tiempo, gracias a la accesibilidad tecnológica, el papel pasó a formato digital. Eduardo recuerda: “En julio de 2012 alguien dijo que podíamos hacer La Voz del Rioba en Facebook. Hubo idas y vueltas hasta llegar a lo que es actualmente. Osvaldo Curcio me acercó fotos de la época de Gas del Estado, y se fueron agregando más personas que ayudaron a enriquecer nuestro archivo.

Debo reconocer que Mediciones cubrió con creces nuestras expectativas porque nos permitió reencontrarnos con compañeros que dejamos de tener contacto después de la privatización, con muchos volvimos a contactarnos después de 20 años! Para mi hacer la página es algo muy especial porque ya dejó de ser Medición, el nombre sigue estando pero se fue ampliando para abarcar ese sentimiento, esa unión que representó Gas del Estado”.

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Memorias de visitantes: Hoy, Filomena Maria Pennacchio

Foto tomada por Filomena en 1975.

Al igual que su padre*, trabajó  en Gas del Estado, ella durante 13 años. Tras la privatización pasó a Metrogas. Actualmente abocada a la docencia, recuerda sus dos estadías en Mascardi.

1975 – Vacaciones Felices.

“Descubrí Mascardi en el verano de 1975 durante un campamento de Vacaciones Felices. Tenía 17 años. Si no me equivoco, en ese momento el administrador del centro era Guillermo Decker. Conocí a muchos jóvenes de mi edad de otras provincias, todos, hijos de trabajadores de Gas del Estado. Hacíamos muchas travesuras. Cuando nos sentábamos en las mesas teníamos la costumbre de hacer una canaleta con los manteles de hule y tirar líquido por ahí buscando algún distraído para mojarlo y reírnos. Recuerdo también que fuimos al lago Gutiérrez de campamento volante. La experiencia fue muy buena y divertida.

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1984 – Filomena en la sala de estar del Pabellón de Turismo

La segunda vez que visité Mascardi fue durante mi luna de miel en enero de 1984. En esta oportunidad no fui ya en concepto de hija de un agente, sino como parte del equipo de trabajo de la organización. No obstante, mi padre nuevamente posibilitó mi regreso a Mascardi, ya que fue él quién nos regaló el viaje.

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1984 – Filomena junto al resto del contingente en la sala del Pabellón de Turismo, con los preparativos para la fiesta de disfraces.

Fuimos en avión. Gracias a la empresa, podíamos pagar todo en cuotas con descuento de haberes. Recuerdo que nos confundimos el horario y llegamos al aeroparque sobre la hora de salida del vuelo. Nosotros abordamos pero el equipaje quedó afuera. Así que tuvimos que esperar hasta el día siguiente para poder cambiarnos. Compañeros que también viajaban se encargaron de llevarnos las valijas.

Tuve la suerte de coincidir con muchas parejas de mieleros, así que se armó un lindo grupo. En una de las últimas noches organizaron una fiesta de disfraces, me acuerdo lo gracioso que fue ver a cada uno buscando entre sus cosas para participar de esa actividad.  Me acuerdo también que había un perro San Bernardo* en el lugar y un niño rubio, asumo que era hijo del administrador*. Disfruté mucho del paisaje y la atención en el centro fue maravillosa.

Filomena en la sala de estar del pabellon de turismo

1984 – Filomena en la sala de estar del Pabellón de Turismo

En cuanto a lo que sucedió después, sufrí mucho la privatización y siempre añoré ese lugar. Para los trabajadores de Gas del Estado, Mascardi era un orgullo junto al club del Tigre. Espero que los que fuimos parte de la empresa podamos recuperarlo”.

*Andrés Pennacchio, padre de Filomena.  (o/8791). Trabajó durante 33 años Gas del Estado. Pasó por las sedes de Maza, el Pañol y luego Medidores.

*Filomena Maria Pennacchio (o/37616). Trabajó en Contralor Movimiento de Fondos, Gerencia de Finanzas, Alsina 1170 y luego Isabel la Católica.

*El perro San Bernardo al que hace referencia Filomena se llamaba Huilen y era de la familia Rivas. El niño mencionado es Francisco, hijo de Rubén Rivas, el entonces director.

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Primer libro de actas: regalo de un espíritu que no deja de resistir

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Tótem. Autor: Gonzalo, 4to contigente 1965

Depende quien mire, se puede estar delante de un simple cuaderno, o bien, frente a un inmenso tesoro. Es solo un libro con hojas rotas y frases en ocasiones ilegibles; repleto de firmas de personas posiblemente, en su mayoría, desconocidas. Con tapa dura, y letras grabadas, el tomo I de los célebres libros de actas, aún sobrevive. El destino del resto, quién sabe…Pero este, el primero, resiste aún al olvido y hoy,  convertido en una suerte de joya arqueológica permite vislumbrar la historia del centro en sus inicios. Sus páginas nos invitan a unir fragmentos rotos que esperan ser desenterrados. No sólo nos hablan de quiénes pasaron y construyeron el lugar, de las actividades realizadas, sino también y quizás sea lo más sorprendente, que nos develan el origen de objetos que parecían no tener historia. El típico tótem o la emblemática virgencita que todos visitamos en la cascadita a los pies del cerro, fueron producto de la iniciativa de los primeros turistas o acampantes. Yo sabía de jarrones de Cerámica Bariloche, placas y cuadros que en agradecimiento los contingentes regalaban, pero eriza la piel ver el testimonio de quienes por ejemplo transformaron el nudo de un coihue en el Ñandú Culeco que se lució por años en la luminosa y acogedora sala de estar del Pabellón de Turismo.

Pintura con lápices y acuarelas que recrea las típicas farolas del centro. Autor: Mérega. IV Contingente de Vacaciones Felices, 1967.

Pintura con lápices y acuarelas que recrea las típicas farolas del centro. Autor: Mérega. IV Contingente de Vacaciones Felices, 1967.

Emociona realmente enterarse que esos primeros viajeros dedicaron tiempo de su estadía a construir trineos o parte del muelle. Es precisamente en esas acciones que uno puede ver que esas palabras que resuenan desde la primera hasta la última carilla, no son frases huecas, sin peso, de esas que se lleva el viento. Realmente había un verdadero espíritu de camaradería y colaboración. Cuesta creerlo en tiempos como los que actualmente corren donde tal vez, lo que más abunda son relaciones efímeras y comportamientos individualistas que contrastan con el sentimiento de pertenencia a una empresa concebida como una familia que promueve actividades de integración para todos sus agentes más allá de las jerarquías, donde las autoridades son reconocidas de manera positiva por los mismos trabajadores y por si fuera poco, todo, en el marco de una gran organización estatal con una importancia estratégica. Aunque resulte inverosímil, sucedió, fue aquí en Argentina y no hace tanto.

“En San Carlos de Bariloche, Río Negro, a lo nueve (9) días del mes de enero de mil novecientos sesenta y tres (1963), se abre el presente libro de actas, destinado al registro de firmas de acampantes y visitantes del campamento educativo de “Vacaciones Felices” de Gas del Estado, que consta de cuatrocientos folios útiles”. Palabras del Prof. De Grossi .

“En San Carlos de Bariloche, Río Negro, a lo nueve (9) días del mes de enero de mil novecientos sesenta y tres (1963), se abre el presente libro de actas, destinado al registro de firmas de acampantes y visitantes del campamento educativo de “Vacaciones Felices” de Gas del Estado, que consta de cuatrocientos folios útiles”.
Palabras del Prof. De Grossi .

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Sello del campamento.

El primer libro de actas data del año 1963 y sus registros llegan hasta el año 1969. En él los visitantes del centro, no sólo firman dejando constancia de su paso por el lugar, sino que además detallan las actividades realizadas, dibujan, pintan, dejan testimonio de su estadía, Cuentan anécdotas y hacen chistes en ocasiones valiéndose de recortes de revistas. No escatiman en elogios ni gratitudes. Resaltan los vínculos fraternales que se construyen en el grupo, la belleza del paisaje, la calidez, responsabilidad y el esfuerzo del cuerpo de profesores y de los colaboradores del complejo. Para quienes fuimos parte de los últimos años de Gas en Mascardi, encontrar en las incipientes reseñas el nombre o firma de Guillermo Zapata, trabajador del área de mantenimiento o de la cocinera, María Elena, nos regala la pintoresca satisfacción de reconocerlos, evocar algún momento compartido y sentirse un poquito más cerca de la etapa de origen.

Pabellón de Turismo. autor: Integrante del 2do campamento de Vacaciones Felices, 1965.

Pabellón de Turismo. Autor: Integrante del 2do campamento de Vacaciones Felices, 1965.

Entre los primeros huéspedes no sólo están los chicos de Vacaciones Felices (que comenzaron a concurrir a partir del 9 de enero de 1963), sino también integrantes de contingentes de Turismo de Mayores, inaugurados el 10 de marzo 1963. No sólo hay trabajadores de Gas del Estado, sino también personas de diferentes instituciones lo que demuestra un rico intercambio con otros organismos y comunidades. Entre los acampantes e invitados podemos mencionar a la Escuela Normal Mixta Gral Julio A. Roca de Santa Rosa, La Pampa; el Normal nª 6, de Capital Federal; el Nacional 10 “Alberdi”; Nacional 31 de Rufino; Instituto Industrial Luis A. Huergo; Campamento Educativo Huemul, etc. También encontramos personalidades pertenecientes a la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, al Centro Argentino de Ingenieros, Luz y Fuerza y al Ministerio de Educación. Asimismo, el libro alberga la firma de Pagés Larrayay, Ministro de Comunicación, funcionarios de YPF, senadores de Mendoza y del Gral. Juan Carlos de Marchi, Presidente de Ferrocarriles Argentinos.

Sala de estar del Pabellón de Turismo. Reproducción de sus ventanales que ofrecen una vista maravillosa. El detalle de la tranquera, el hogar, el carrito y la butaca característicos del lugar.

Sala de estar del Pabellón de Turismo. Reproducción de sus ventanales que ofrecen una vista maravillosa. El detalle de la tranquera, el hogar, el carrito y la butaca característicos del lugar.

En el cuaderno se escribió a su vez el cronograma de actividades de cada contingente de mayores que siempre se destacaba con un nombre elegido por el grupo. Se daba detalle de lo realizado día por día, desde el arribo a Bariloche en micro, tren o avión (lo más habitual), hasta la partida. Cerro Catedral, Circuito Chico y Grande, Isla Victoria, Bosque de Arrayanes, Cascada de los Alerces, Tronador, el Bolsón, Puerto Blest, Frías y Cascada de los Cántaros y la típica tarde de compras en la ciudad eran algunas de las variantes dentro del menú de excursiones.

"Que la pequeña virgen cuya capilla fue objeto de nuestros esfuerzos viva en el recuerdo de todos y no tenga, aunque ya n volvamos a reunirnos, espiritualmente unidos en una gran familia dichosa". Deseo del séptimo contingente"Los Unidos de Namuncurá".

“Que la pequeña virgen cuya capilla fue objeto de nuestros esfuerzos viva en el recuerdo de todos y no tenga, aunque ya n volvamos a reunirnos, espiritualmente unidos en una gran familia dichosa”. Deseo del séptimo contingente “Los Unidos de Namuncurá”.

A su vez, se emprendían caminatas a la cascadita camino al cerro denominado Cascada por los primeros grupos y conocido después como Pelado o De las hormigas. También salían de recorrida hasta el Arroyo Escalera o hasta la Villa pasando por la Usina hidroeléctrica E. Frey y coronando el paseo en el salón de Té del Hotel Mascardi disfrutando de sus exquisiteces y magnifica vista. Los paseos en bote a remo o a motor eran característicos en esa época. Eran tiempos donde en el muelle estaba la botera, quincho trasladado más tarde detrás de la cabaña de funcionarios. Campeonatos de croquet, juegos sociales por las noches, fiesta de disfraces para la despedida, asados en el lago, fogones compartidos con Vacaciones Felices eran tradición. También podemos encontrar entre las líneas escritas referencias a preparativos y decoración del centro para Navidad, quejas por los molestos Tábanos típicos, en los meses de verano y alusiones a diarios The Mascardi Herald y Tabanito creados en forma grupal. 

Pintura que refleja épocas de paseos con botes a motor, cuando la botera estaba en el muelle.

Pintura que refleja épocas de paseos con botes a motor, cuando la botera estaba en el muelle.

A partir de 1965, con el contingente Los Iracundos Boy Scouts se inaugura temporada de invierno siendo el esquí en Catedral uno de los principales atractivos.

Un libro puede ser solo eso, o una gran pieza de la historia de un lugar que busca reconstruirse como un rompecabezas.

Turismo de Mayores "los Abrojitos". 1964.

Turismo de Mayores “Los Abrojitos”. 1964.

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Quienes fueron parte: Hoy, Héctor Reyes

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Héctor Reyes con la emblemática camioneta doble cabina. Detrás el imponente cerro Tronador.

Barilochense de pura cepa, conoce a todos en la zona. Siempre de buen humor, mantiene intacta su actitud pronta y bien dispuesta. Amante del fútbol, hincha de Estudiantes Unidos, forma parte del cuerpo técnico y de la comisión directiva del Club en Bariloche. Desde 1977 se desempeñó como chofer en el Centro de Vacaciones Lago Mascardi. Fue parte del equipo de trabajo de Guillermo Decker, Rubén Rivas y Mario Castro. Le tocó presenciar no sólo el cierre del complejo tras la privatización, sino también los vericuetos de los años posteriores.

Nació en Puerto Moreno. Vivió toda su vida en Bariloche y alrededores, excepto dos años, cuando de niño se mudó junto a su familia a Bella Vista, Buenos Aires. Fue durante la presidencia de Edelmiro Julián Farrel. Su padrino, el militar Napoleón Irusta, quien dio origen a la gruta de la Virgen de las Nieves* y para el que sus padres trabajaban, fue nombrado intendente de Parques Nacionales, de ahí el traslado para vivir cerca de Capital Federal.

Regresó al sur a los cuatro años, instalándose junto a su familia en un aserradero en el Lago Steffen.

Gastronómico, trabajó en los hoteles Tres Reyes, Tunquelen, Pilmaiquen, desde donde vio pasar la comitiva del presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower durante su visita a Bariloche en 1959.

En 1977 se enteró a través de su padre que en ese momento trabajaba en el campamento de la Universidad del Salvador en Lago Mascardi, de la necesidad de un chofer de camioneta para el Centro de Vacaciones. Se presentó y fue tomado como contratado por  el entonces director Guillermo Decker. Seis meses después, ya pertenecía a la planta permanente de Gas del Estado. Águila, un chofer que ya venía trabajando en el lugar, le enseñó todo en relación a su puesto laboral.

Reyes recuerda con cariño su labor durante aquellos años. “Llegábamos temprano, con el colectivo del personal, a las 6 de la mañana. Preparábamos la camioneta, la limpiábamos, la arreglábamos y después esperábamos que el director nos encargara las diligencias de la jornada.  Yo hacía compras, pagos, bancos, correo,  llevaba a los hijos del director y a otros niños de la zona con los que se había acordado al colegio y luego los traía. ¿A quién le pagan para hacer lo que le gusta manejando el trayecto Mascardi – Bariloche con ese paisaje?  Además llevaba chicos, como a ustedes (en referencia a mis hermanas y a mí) y eso me gustaba. Con mis compañeros nos llevábamos bien. Nunca tuve problemas, tampoco con ningún jefe.  Al contrario, éramos como una familia, había un clima de compañerismo. Éramos 33 empleados, entre personal de mantenimiento, oficina, cocina, mucamas. Yo siempre le decía a Baeza, el capataz, que había que cuidar lo que teníamos, que era muy valioso”.

Entre las anécdotas de aquellos tiempos, Héctor recuerda un viaje con Mario Castro. “Veníamos con tu papá, de Bariloche a Mascardi y nos quedamos casi en tres ruedas. Íbamos por la parte del balcón del Gutiérrez. Habíamos agarrado un curva, yo hice un rebaje para tomarla más despacio y un ruido: Tun!… Miré y la rueda se iba saliendo, se había cortado un palier. Yo iba manejando, así que me mandé a la banquina, frené y le pedí a Don Mario que bajara y le pusiera una calza porque se nos estaba saliendo una rueda. Nos bajamos los dos, nos miramos los dos. Podríamos haber desbarrancado, fue justo pasando una zona con precipicio. Nos tuvo que venir a buscar un auxilio. En esa época teníamos solamente una camioneta, la doble cabina. Después vino la otra, que  fui a buscar a Plaza Huincul”.

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Héctor Reyes conduciendo la camioneta en la entrada del Centro de Vacaciones Lago Mascardi.

En momentos de la privatización de Gas del Estado, rechazó cualquier traslado, para quedarse en la sucursal de Bariloche. Irse de su ciudad natal, no era una opción. Activo, señala que no es un hombre que pueda estar encerrado en una oficina. Quizás por este motivo, dos años después de trabajar en Camuzzi, pidió el retiro voluntario.  Fue justo en ese momento, cuándo le ofrecen trabajar en el Centro de Vacaciones Lago Mascardi, convertido en hostería.

Reyes recuerda indignado los años post privatización. Mascardi es una herida en la que cuesta pensar ya que implica chocarse con la impotencia de haber trabajado duro y no haber podido torcer el destino. No obstante, aún persiste el deseo y la esperanza de que algún día pueda recobrar vida; quizás, sueña Héctor, convertido en una hostería para jubilados o como centro recreativo para chicos.

* En 1945, el Teniente Napoleón Irusta siendo Jefe de la Escuela Militar de Montaña de Bariloche, hizo colocar la imagen de la Virgen de las Nieves en una gruta natural a 15km de la ciudad, camino al lago Gutiérrez. Fue un gesto de agradecimiento hacia la patrona de los montañeses, tras haber salvado su vida milagrosamente en un grave accidente automovilístico. A partir de ese momento la Virgen de las Nieves fue conocida por sus dones y visitada por turistas, pobladores y escaladores.

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Los primeros pasos

A principios de la década del 60, Gas del Estado inauguró el campamento educativo Lago Mascardi, a 33 kilómetros de San Carlos de Bariloche. De este modo, el programa de colonias para hijos de sus trabajadores denominado Vacaciones Felices, sumaba un destino más. Eran tiempos en los que desde el Estado de bienestar se incentivaba el turismo social.

Por las fechas de documentos encontrados en internet y los testimonios del primer libro de actas, la actividad en el predio comenzó en enero de 1963. Había apenas algunas instalaciones y sus visitantes pasaban su estadía en carpas y pequeños bungalows. Luego, en 1965, estando la primer parte de obra finalizada, se inaugura oficialmente con el nombre de Centro de Vacaciones Lago Mascardi.

La construcción del complejo estuvo a cargo de empresa Ledo Falaschi y el arquitecto Pellerano, mientras que el diseño de la misma fue creación del arquitecto Mario Navarro.

El primer director fue el Profesor Eduardo De Grossi, luego vendrían Roberto Álvarez, Guillermo Decker, Rubén Rivas y por último Mario Castro, hasta 1991, momento en que se privatiza la empresa, cesan las actividades en el centro y el complejo queda en poder de la Unión del Personal Superior.

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Ex Campamento Turístico de Gas del Estado